- Los asistentes y agentes de IA son una herramienta de gestión personal que ya no se limita a responder preguntas: puede actuar en nombre de la persona, desde gestionar el calendario o el correo hasta completar compras o reservas
- La Agencia propone hacerse cinco preguntas antes de delegar: qué puede ver el asistente, qué puede recordar, qué puede hacer en nuestro nombre, dónde envía los datos y si afecta a otras personas
- La AEPD aconseja conceder solo los accesos imprescindibles, no pulsar “permitir siempre” sin comprender su alcance, exigir confirmación antes de enviar, compartir, pagar o contratar, y tener en cuenta que el asistente podría ejecutar instrucciones ocultas, incluso invisibles, en correos, webs o documentos
- Casos ya conocidos, como el de un agente que cerró una venta y facilitó la dirección de su usuario al comprador sin que este lo supiera, muestran que no se trata de riesgos teóricos
- ‘Asistentes y agentes de IA: Que la IA actúe por ti, no sin ti’
(27 de octubre de 2026). La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha publicado el documento ‘Asistentes y agentes de IA: Decálogo para personas usuarias’, que ofrece consejos y recomendaciones para aprovechar el potencial de estas herramientas con seguridad, decidiendo desde el principio qué información se les proporciona y hasta dónde pueden actuar.
Los asistentes y agentes de inteligencia artificial son capaces de realizar tareas de forma autónoma. La AEPD es consciente de su utilidad, pero advierte de que el salto de responder a actuar cambia la naturaleza de los errores: “Cuando el asistente solo responde, un error es una respuesta equivocada. Cuando actúa, es un correo enviado, un archivo compartido, una compra, un contrato o un consentimiento dado en tu nombre”. Por ello, propone hacerse cinco preguntas antes de delegar: qué puede ver, qué puede recordar, qué puede hacer en mi nombre, dónde envía los datos y si afecta a alguien más.
No se trata de riesgos teóricos. Recientemente se ha conocido el caso de un usuario que encargó a su agente vender un objeto y eligió la opción “permitir siempre”, creyendo que seguiría pidiéndole autorización antes de aceptar ofertas. El agente cerró el trato y facilitó su dirección al comprador, que apareció en el domicilio del vendedor sin que este supiera que se había concertado la cita.
Entre las recomendaciones, la AEPD insta a fijar límites claros - bajo la premisa de que el agente prepara y la persona aprueba- y otorgar solo los permisos imprescindibles para cada tarea, sin conceder autorizaciones permanentes. La Agencia aconseja indicar no solo qué debe hacer el agente, sino también qué no. Esos límites son orientativos, pero no sustituyen a los permisos y las confirmaciones. Revisar quién presta el servicio y elegir proveedores claramente identificados, que permitan ejercer los derechos en la UE y, preferiblemente, procesen los datos en el propio dispositivo son otros de los consejos.
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